¡HACIENDO A MÉXICO GRANDE OTRA VEZ!

Desde hace algunas semanas la incertidumbre ha tomado un papel protagónico dentro del entorno económico, social y político de nuestro país como consecuencia de dos acontecimientos que comparten actores, pero no precisamente tiempos, aunque, siendo objetivos, estos dos se encuentran completamente interrelacionados, a tal grado que podríamos estar hablando incluso de hechos causa-efecto.

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Como podrán imaginar por actores me refiero a México y Estados Unidos de Norteamérica, mientras que en lo que respecta a  los tiempos, por un lado hago alusión a la ya vieja dependencia que como nación tenemos para con nuestro vecino del norte, y por el otro al reciente hecho de la elección presidencial que ha colocado al empresario Donald Trump como actual presidente electo del mundo libre, situación que sin duda a generando alteraciones alrededor del planeta entero pero que particularmente  ha permeado en toda la República Mexicana.

Por razones que rebasan nuestra comprensión actual, México, desde hace más de cien años, cuenta con un alto grado de dependencia con los Estados Unidos que no se limita exclusivamente a condiciones geográficas o económicas como comúnmente se piensa dadas las relaciones de intercambio comercial, de hecho, la conexión es tan profunda y rebasa lo evidente que como ejemplo tenemos una acontecimiento ocurrido en el año 2004  cuando EE.UU. pone fin a la prohibición de armas de asalto que había sido instaurada por el presidente Clinton; las consecuencias de esta decisión en México fueron notables a tal grado que se desató una drástica ola de violencia que tiene consecuencias hasta ese momento y que nos permite contemplar a todas luces que las decisiones que toma nuestro vecino del norte tienen un efecto real, normalmente negativo, sobre nosotros.

Dicho lo anterior pasamos al segundo acontecimiento que es el nuevo presidente electo por los estadounidenses, un empresario norteamericano que evade impuestos, abiertamente xenófobo, misógino y que promete ir completamente en contra del propio modelo establecido por Estados Unidos para hacer así “America Great Again” a través de estrategias en apariencia nacionalistas que, al menos en el discurso, prometen excluir radicalmente a la mayoría de los países compañeros.

 

¿Cómo no sentirnos inciertos con un líder así?

Y no es para menos sabiendo que vastas áreas de la vida mexicana deben, en un porcentaje considerable, su existencia a la existencia e incluso “buena voluntad” de los Estados Unidos. Sin embargo, si hoy nos encontramos en esta circunstancia incierta que nos ha causado efectos negativos desde el día de las elecciones, no es culpa de nuestro vecino sino de las decisiones que como país hemos venido tomando durante el mismo tiempo que le hemos sido dependientes.

Con los acontecimientos recientes, el Banco de México anunció un ajuste estratégico a la baja de su pronóstico de crecimiento económico para el país, mientras que la SHCP mantiene su “alentador” pronóstico de crecimiento en 2.5 puntos porcentuales argumentando que contamos con un sólido mercado interno mas ignorando, en ambos casos, los desafíos reales que tendremos que enfrentar las familias mexicanas para dar la cara a circunstancias que ni siquiera están ocurriendo dentro de nuestro territorio geográfico, pero que para quienes toman nuestras decisiones parecen ser más relevantes que nuestros propios problemas.

El cuadro descrito hasta este momento resulta bastante trágico a tal grado que ha dejado a muchos mexicanos sin esperanza alguna, sin embargo, gran cantidad de expertos han indicado que México tiene una oportunidad, que tiene la posibilidad de hacer cambios estructurales que consoliden una nación verdaderamente fuerte e incluso moderna, con buenas relaciones exteriores, pero con mejores condiciones al interior. Es posible aún que nuestro país genere su propia cultura e identidad, un mercado interno fuerte, una sociedad generosa y responsable además de una nación productiva y con distribución equitativa.

¡Es posible hacer a México grande otra vez!

La solución, si me permiten el atrevido comentario, se encuentra principalmente en los ciudadanos, porque solamente una sociedad organizada de manera responsable tiene la capacidad de determinar cambios reales en su espacio. Los ciudadanos estamos conscientes de lo que necesitamos, mucho más aquellos que cuentan con un capital humano mayor, pero el tedio ha permeado sobre la mayoría de los mexicanos orillándonos a todos a la circunstancia en la que actualmente nos encontramos.

Si todos sumamos voluntades y capacidades seguramente la dependencia que tenemos con Estados Unidos se convertiría en historia dando paso a una nueva visión de país con un México Grande.

 

Por:

Alexis Olvera Pino.png

Estudiante de economía en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Director General #MÉXICOJOVEN

facebookAlexis Olvera Pino

twitterbird_rgb @pimelno10

 

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