El Estado de México después del 4

La pasada elección de gobernador en el Estado de México fue verdaderamente histórica; dos mujeres en la contienda electoral y una de ellas, desde la izquierda, peleando al tú por tú con la principal fuerza y tradición política del estado merece quedarse en los anales históricos de la entidad; sin embargo, más allá de que este sea o no un acontecimiento memorable, el paladar mexiquense se queda con un ácido sabor de boca que ha provocado muecas y hasta dolores de panza.

 Los resultados, desde el PREP y el conteo rápido, favorecieron directamente a Alfredo del Mazo Maza, quien apenas por unos cuantos puntos porcentuales logró superar la arrolladora movilización social de la candidata Delfina Gómez, que aunque al principio parecía llevarle la delantera al candidato priista, fue empatada y rebasada al final de la partida.

 No está de más mencionar, aunque mucho se dice por las calles, que la participación del candidato del PRD, Juan Zepeda, superó las expectativas que se tenían, aunque aún no es posible definir que tanto beneficio o perjudico los resultados que obtuvo la opción del sol azteca.

 Lo que sí es posible definir es que los mexiquenses quedamos divididos e incluso, en su mayoría, hasta decepcionados. Para el grueso de la población no existían cinco candidatos, más bien, se presentaban dos opciones: la de siempre encabezada por Alfredo del Mazo y una opción nueva que enarbolaba Delfina sin importar lo que esta ofreciera como posible gobernadora.

 Es imposible saber a ciencia cierta lo que la gente del Estado de México queríamos considerando que apenas la mitad de la población acudimos a las urnas pero lo que se vive después del 4 de junio, especialmente en el ámbito juvenil, es un serio descontento que más allá de animar a la población a formar parte de un frente sólido que proponga y actué en favor del estado, ha arrinconado hasta desaparecer las ganas de la población por seguir participando activamente en la vida política de su territorio.

 Es claro que queda a criterio de cada uno aprobar o desaprobar los resultados de la pasada elección, sin embargo, no podemos permitir que la percepción personal nuble el juicio de lo verdaderamente importante. Aún y cuando los resultados de la elección no hayan cumplido nuestras expectativas personales, seguimos siendo poseedores de las decisiones importantes que se toman dentro del estado; más si permitimos que la apatía o la derrota controlen nuestra voluntad ciudadana, seguramente la oportunidad que tiene el Estado de México se reduce a quimeras de quien redacta la presente opinión.

La tarea de los que fueron candidatos y de los partidos políticos es impugnar las elecciones si se sienten insatisfechos con los resultados, pero para las mexiquenses, satisfechos o no satisfechos, la tarea no cambia ni se termina. Sumar voluntades, abanderar causas sociales en común y defender lo que nos corresponde encabeza la lista de tareas que los ciudadanos del estado tenemos por hacer en los siguientes seis años.

Ciudadanos que exigen, proponen, llegan a acuerdos y actúan para solucionar los problemas de su entorno pueden hacer palacios de las ruinas.

 

Por :

Alexis Olvera Pino.png

Estudiante de economía en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Director General #MÉXICOJOVEN

facebookAlexis Olvera Pino

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