La artista que diseña muñecas con vitiligo para cambiar el prototipo de belleza

Seguramente todos recordamos nuestro juguete preferido. Aquel con el que pasamos largas tardes cuando éramos pequeños. A pesar de la enorme variedad de ejemplares, cada vez con más opciones en el mercado, la icónica y bella Barbie el exuberante Action Man han ido triunfando entre los más pequeños. Más allá de su rol en el ocio y el entretenimiento, ambas figuras se erigen en muchos casos como auténticos modelos, símbolos de belleza para aquellos que los sostienen en sus manos mientras fantasean construyendo sus propias historias.

Una de las figuras que pretende aportar nuevas propuestas que rompan con los estereotipos de belleza que transmiten los juguetes tradicionales es Kay Black. La artista, diseñadora de muñecas para la firma Kay Customs, crea prototipos personalizados, basándose en el físico de personas reales. Tras empezar a hacerlo como un hobby, las demandas empezaron a crecer, convirtiendo una tarea meramente material en una labor que se tornó casi social. En su afán por dar cabida a todo tipo de modelos e impulsada por sus numerosos encargos, la diseñadora ha lanzado recientemente una colección de muñecas con vitiligo. “Quiero crear muñecas con las que todos puedan relacionarse e identificarse”, explica ella misma en una entrevista para la revista People.

Su propósito la ha llevado a crear los ejemplares más singulares, con atributos únicos. Sus impactantes muñecas con vitiligo han llamado la atención de todos. Auténticas piezas de museo que sirven para cambiar el estándar de belleza que monopoliza el sector. A la vez, su difusión en las redes funciona en su lucha para visualizar y normalizar entre los más jóvenes una enfermedad que afecta únicamente al 1% de la sociedad. Su pasión por el diseño ha acabado convirtiendo a Kay Black en un referente de cómo exalzar todo tipo de belleza. “Me motiva la gente común”, admite la creadora.

El vitiligo es una de esas afecciones raras a las que, en general, se da poca importancia. Según el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel (NIAMS), se trata de una enfermedad cutánea que hace que aparezcan parches o manchas en la piel que se ponen blancos. Esta patología ocurre cuando se destruyen las células que producen el color o el pigmento de la piel. Un trastorno autoinmune que ataca células sanas por error, en este caso los melanocitos, que componen la piel y que producen la llamada melanina.

El trastorno, más allá de la cuestión puramente médica, puede causar inseguridad en los jóvenes que la padecen cuando ven su aspecto diferente, marcado por los distintos tonos en su piel. Una cuestión de estética que puede desencadenar en problemas más graves de autoestima ante la falta de pedagogía para hacer entender, especialmente al entorno, la insignificancia de una afección llamativa a nivel visual. Por eso, iniciativas como la de Black son una buena herramienta para mostrar con naturalidad esta enfermedad. “Me encanta lo que hago y me enorgullezco de cada diseño personalizado”, revela ella misma.

Alguien que sabe muy bien lo que es esta patología es Winnie Harlow. La modelo, que sufre vitiligo, saltó a la fama y fue protagonista en numerosas campañas de moda, haciendo de sus características físicas una fortaleza para triunfar. La joven fue la principal inspiración de la artista Kay Black en su lucha por normalizar esta enfermedad y demostrar que existen muchos tipos de belleza. “Las personas necesitan darse cuenta de que hay belleza en todo”, explica Harlow, convertida en activista para las personas con esta condición de la piel.

Tras el relativo éxito de sus muñecas con vitiligo, Kay Black ha comenzado a crear muñecas con rasgos faciales particulares, que se alejan de los estereotipos que se han impuesto casi como el único patrón válido para las empresas de juguetes. Las pecas o las personas con albinismo también empiezan a ser protagonistas en su nueva campaña. La artista amplió incluso su colección para presentar muñecas masculinas, rompiendo clichés y los paradigmas de belleza que a veces parecen inmutables en un sector como el del juego.

El caso de la firma Kay Customs es solo un pequeño paso en el camino que todavía queda por recorrer. Su ejemplo sirve para evidenciar la necesidad de poner sobre la mesa y desmontar tabúes que desde pequeños parecen inculcarse y que todos interiorizamos, aunque sea con cuestiones aparentemente tan intrascendentes como el tipo de juguetes con los que pasamos nuestro tiempo. Sus muñecas son un reflejo de la diversidad de la población y enseñan a los niños que la belleza no son solo lo que muestran Barbie y Action Man.

 

Por la redacción,

con información de VAN.

 

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