Corrupción en México: Un problema que si cuenta

El abuso del poder público para beneficio privado es como Transparencia Internacional define la palabra corrupción.

La corrupción es una de las prácticas que está siendo más costosa para la economía mexicana ya que esta repercute directamente en las finanzas del país. Existen diferentes estimaciones del costo que tiene en México este problema; el Banco Mundial, la OEA y el CEESP estiman que equivale a un rango de entre el 9 y 10% del PIB, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI), bastante benévolo, considera que el mal solo nos cuesta el 2% del PIB nacional, es decir, en promedio de cada $100 que los mexicanos producimos al menos $6 se van directo a actividades de corrupción.

Es importante tomar en cuenta que la corrupción no es un fenómeno exclusivo o particular del sector público ya que también se ve involucrado el sector empresarial y la sociedad mexicana en general; de hecho, estimaciones señalan que el ciudadano de a pie, o sea tú y yo, destinamos al año el 14% del ingreso familiar a acciones vinculadas directamente con procesos de corrupción.

Para darnos una idea de la magnitud del problema, el costo de oportunidad de la corrupción es la mitad del presupuesto gubernamental destinado al Instituto Mexicanos del Seguro Social (IMSS).

 Para crear una solución se requiere profundizar en las raíces de este mal que aqueja a la sociedad mexicana, ya que los ciudadanos cada vez con más frecuencia, hacemos uso de este mecanismo antitético y de involución social. Analizando a simple vista resultan tres factores principales los que la suscitan: la impunidad, el desconocimiento del ser ciudadano mexicano y la ineficacia democrática.

Algunos de los efectos colaterales que ha provocado en México la corrupción son la pérdida de la competitiva posicionándonos en el último lugar de la OCDE con apenas 20 puntos en una escala de 100, inseguridad que se ve reflejada en nuestras ciudades que ya se han posicionado varias entre las 15 ciudades más violentas de América, desgaste de la legitimidad de las instituciones y sobre todo el uso ineficiente de los recursos tanto públicos como privados.

 No existen remedios mágicos ni pócimas maravillosas para solucionar este problema, la medida correcta radica en fortalecer a las instituciones porque el problema no es cultural sino estructural; la ciudadanía poco trasciende en este tema ya que enfoca sus esfuerzos en la queja pero poco en la propuesta y sobre todo en la consolidación de las instituciones ya que México es de los países con menor participación de la sociedad civil en América contando con apenas 35mil Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) mientras que países como Brasil, Colombia o EUA tienen 200mil, 130mil y 1 millón de OSC respectivamente.

 En todo esto vale la pena también voltear a ver a la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información ya que esta impulsa la apertura del gobierno a la ciudadanía particularmente en su artículo 59 fomentando la consolidación de un gobierno abierto, transparente y eficiente que mucho puede cambiar el rumbo de esta historia.

 

Por :

Alexis Olvera Pino.png

Estudiante de economía en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Director General #MÉXICOJOVEN

 

facebookAlexis Olvera Pino

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