El monstruo de diez mil cabezas

La situación actual de México es indudablemente monstruosa. Más que mil o diez mil, la situación tiene un sin número de cabezas mordiendo los bolsillos, la confianza, la salud y hasta la tranquilidad de la población nacional. Son tantas las cabezas que no es posible escribir el nombre de cada una de ellas pero si es posible identificar aquellas cabezas que más dañan y que en su mayoría tienen hasta apellido.

Pobreza extrema, baja productividad, mala calidad educativa e infraestructura deficiente o hasta nula constituyen los nombres propios de las cabezas de la Hidra mexicana.

De acuerdo con el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) por lo menos el 46% de la población mexicana vive en pobreza multidimensional, es decir, que casi la mitad de los mexicanos no cuentan con el ingreso suficiente para cubrir sus necesidades alimentarias y básicas ni tampoco gozan libremente de sus derechos sociales (educación, salud, vivienda digna, etc.).

Por otra parte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe sobre la productividad en América Latina y el Caribe evidenció que México posee la peor productividad de los países miembros de la OCDE con 20 puntos cuando el promedio de productividad se coloca en los 50 puntos. Esto quiere decir que cada vez producimos menos impactando negativamente en el crecimiento de la economía y el propio desarrollo del país.

En cuanto a la educación hay bastante que decir aún y cuando evaluar objetivamente la calidad de esta se torné casi imposible, pero como diagnóstico macro la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) ha presentado datos alarmantes al comunicar que cerca de 1.7 millones de  niños y 1.4 millones de niñas no asisten a la escuela por falta de mantenimiento en los centros educativos o porque las familias no cuentan con los recursos suficientes para enviarlos .

No muy conocido pero importante e incluso problemático es el tema de la infraestructura en México; 36 millones de personas en el país carecen de una vivienda digna según la la Secretaría de Hacienda y Crédito Público además que con los últimos sismos registrados en 2017 más de 150 mil casas en la CDMX, Morelos, Puebla, Estado de México y Guerrero se destruyeron por completo de acuerdo con los datos compilados por la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial  y Urbano (SEDATU).

 <<Su sobrino le ayudó quemando el cuello de la cabeza cortada para que no renaciera otra. Al final, la Hidra murió sin cabezas y Hércules mojó las puntas de sus flechas con la sangre de la Hidra para que así fueran mortíferas para quienes hiriese.>>

En México solo el 6% de la población total participa activamente en una Organización de la Sociedad Civil (OSC), o sea que de cada 10 mexicanos, apenas la mitad de 1 participa (en términos numéricos) además la nación cuenta con una muy reducida cantidad de OSC´s (35 mil) comparadas con las 135mil que existen en Colombia, las 200mil con que cuenta Brasil y el millón de estas constituidas en EUA. El diagnostico es claro en este sentido: los mexicanos no se están involucrando lo suficiente en la resolución de problemas sociales e incluso parecemos hasta indiferentes ante la realidad.

La leyenda de Hércules tiene un personaje muy relevante pero al que no todos le ponen atención, su sobrino Yolao, ¿por qué? Fácil. Por más fuerte, valiente o capaz que fuera Hércules de cortar una y otra cabeza de la Hidra esta no iba perecer, las cabezas no dejarían de salir si el sobrino no le quemaba el cuello hasta dejarla indefensa.

El monstruo en México existe pero también existen algunos que han cortado y cortado cabezas hasta que el propio monstruo les ha quitado la vida porque en la versión mexicana el primo no ha llegado, de hecho a veces parece que ni existe.

El primo del cuento es la sociedad mexicana que solamente de manera organizada  e involucrándose directamente en la pelea toma parte en la historia pero sobre todo en la solución.

En México necesitamos cortar cabezas pero sobre todo quemar el cuello para terminar de una vez por todas con la Hidra del lago Lerna.

<<Tras llegar a la ciénaga cercana al lago Lerna, Hércules y su sobrino Yolao se cubrieron sus bocas y narices con una tela para protegerse del aliento venenoso de la Hidra. Hércules disparó flechas en llamas al refugio del monstruo para obligarle a salir. Entonces se enfrentó a ella con su espada y empezó a cortarle las nueve cabezas que tenía. Pero cada vez que se le cortaba una, otra renacía en el mismo lugar más fuerte que la anterior.>>

Apoldoro

 

ANÁLISIS Y OPINIÓN POR:

Alexis Olvera Pino.png

Estudiante de economía en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Director General #MÉXICOJOVEN

facebookAlexis Olvera Pino

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