Desigualdad y disparidad en los derechos humanos

Hoy por hoy, ningún país —ni siquiera los que se consideran más ricos y desarrollados— puede describirse como una nación totalmente inclusiva en la que todas las personas disfruten de igualdad de oportunidades y ejerzan plenamente sus derechos humanos. Los derechos humanos son ese mínimo de condiciones para vivir dignamente y condiciones mínimas como la igualdad de derechos de las mujeres y las niñas, el acceso universal a la salud y los derechos sexuales y reproductivos son condición previa para el bienestar humano y  desarrollo sostenible.

Sin embargo, sigue habiendo brechas en el cumplimiento cabal de los derechos humanos. La desigualdad de género y la disparidad en el disfrute de la salud y los derechos sexuales y reproductivos son dos aspectos fundamentales que indudablemente repercuten en la desigualdad estructural y multidimensional en la vida de las mujeres, ya que puede traer como consecuencia riesgos para su salud y tiene repercusiones económicas futuras.

En los países en desarrollo, el acceso limitado a los servicios de salud sexual y reproductiva así como los malos resultados en materia de salud están estrechamente relacionados con la pobreza, es decir las desigualdades en la salud sexual y reproductiva están relacionadas con la desigualdad económica.

La mala salud sexual y reproductiva de estas mujeres pobres puede limitar su acceso a la educación, retrasar su incorporación a la fuerza de trabajo remunerada y reducir sus ingresos. La capacidad de una mujer para ejercer sus derechos reproductivos depende en parte de si vive en una ciudad o en una zona rural, de su nivel de estudios y de su situación de riqueza o pobreza. Por ejemplo, es probable que una mujer con educación que viva en un hogar acomodado en una ciudad, tenga acceso a una gama completa de opciones anticonceptivas modernas; disfrute del poder de decidir si desea quedarse embarazada, cuándo y con qué frecuencia; y, cuando elija quedarse embarazada, pueda dar a luz de manera segura en un hospital o dispensario bajo el cuidado de profesionales de la salud.

Por el contrario, es probable que una mujer pobre con un nivel educativo bajo, que viva en una zona rural disponga de pocas alternativas para evitar quedarse embarazada, mantenerse sana durante la gestación  o disfrutar de asistencia calificada durante el parto. Además, puede que al intentar ejercer sus derechos reproductivos deba enfrentar obstáculos de carácter social e institucional a comparación de otras mujeres que si bien no enfrentan nunca estas barreras, o si las enfrentan, podrán superarlas fácilmente.

Las desigualdades en materia de salud reproductiva dependen de la calidad y el alcance de los servicios de salud, ya que pueden afectar profundamente el control que una mujer tiene sobre cuántos hijos tener y cuándo tenerlos. en este sentido, a fin de avanzar en la reducción de las desigualdades y en el cumplimiento del ejercicio pleno de los derechos humanos, es esencial avanzar desde las normas y las políticas públicas en temas como el uso de anticonceptivos modernos, métodos de planificación familiar, atención prenatal, la prohibición del matrimonio infantil y la eliminación de la criminalización de las mujeres por abortar y que como consecuencia se despenalice el aborto, que por cierto en días pasados Argentina dio un gran paso al aprobar la cámara de diputados, la legalización de aborto.

Y cabe señalar que cada año se registran en los países en desarrollo, 89 millones de embarazos no deseados, 48 millones de abortos, 10 millones de abortos espontáneos y 1 millón de mortinatos, según datos recogidos por el instituto Alan Guttmacher en 2017. superar los obstáculos en materia de salud sexual y reproductiva y hacer frente a la desigualdad de género subyacente, puede favorecer los avances en la reducción de las desigualdades económicas.

La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) ha afirmado que la reducción de las disparidades que afectan a las mujeres y las niñas en ámbitos como el de los ingresos, la educación y el empleo, dependerá en gran medida de que se les facilite el ejercicio pleno de sus derechos sexuales y reproductivos.

Y lo que es aún más importante, reconozcamos la progresividad de los derechos humanos, es decir los derechos humanos siempre tienen que ir hacia adelante no para atrás.

Por ello amigas y amigos, luchemos y seamos aliados, aliadas en la garantía de la dignidad humana para cada mujer, cada niña, en todas partes.

 

 

NÁLISIS Y OPINIÓN POR:

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Licenciado en Derecho por la Universidad de Guanajuato.

facebook Max Santiago Ibarra

 

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