La cruda realidad de la migración en México

Fue todo un burgués en una época, gustaba vestir trajes finos, comer bien y bueno en sitios caros, pero al cumplir sus 60 años renunció a su modo de vida para dedicarse al servicio de los demás.

Su nombre, Alejandro Solalinde, es sacerdote pero ataca con fuerza a los clérigos que se desvían del camino de dios; mucho de su tiempo está dedicado al y la migrante, migrante que salta de la bestia, con esperanzas de encontrar una mejor forma de vida.

Las y los migrantes son hoy en día los signos más visibles de nuestros tiempos, pioneros de un amanecer global, puesto que aunque dejan todo, nada llevan y nadie los espera en su mítico destino, el pueblo migrante con su sacrificio tiene siempre presente y nos hace reflexionar en dios, en la vida, en la familia, en las personas y en la comunidad.

Migrante es toda persona que transita hacia otro destino el cual no es su lugar de origen. Existen dos tipos de migraciones, nacional e internacional. El migrante internacional es toda persona que se encuentra fuera del estado o país del cual es nacional; y el migrante interno es toda persona que se encuentra dentro del territorio del cual es nacional pero fuera de su lugar de origen.

Hay que recordar que los migrantes no son ni ilegales, ni delincuentes ni criminales, las personas no son legales o ilegales per se, son legales o ilegales sus acciones, por lo que debemos usar el término más adecuado para referirnos cuando una persona haya ingresado de forma irregular al territorio de un estado del que no es nacional o que haya permanecido más allá del tiempo para el cual estaba autorizado a permanecer en el país en el que se encuentra, refiriéndonos como “migrante en situación irregular”.

En la actualidad, las principales causas asociadas a la migración tienen que ver con factores socioeconómicos, laborales, familiares, así como consecuencia de diversas formas de violencia. Los desplazamientos forzados de seres humanos enfrentan una serie de peligros que pueden marcar sus vidas y acabar con ellas.

En nuestro continente americano, mayoritariamente guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, van transitando en su camino hacia Estados Unidos de América, sorteando todos los peligros a su paso por México.

Y es que México realmente es un viacrusis migratorio, la rapiña comienza una vez que el migrante cae en manos de agentes de migración o de la delincuencia, como lo llama acertadamente el padre Alejandro Solalinde en manos del “crimen autorizado”.

Sólo por mencionar algunos datos, en nuestro país, entre 2014 y 2015 se incrementaron las violaciones de derechos humanos de un 5 hasta 90%. El Movimiento Migrante Mesoamericano estima cerca de 70,000 las personas desaparecidas, mientras que en otras organizaciones y colectivos registran más de 100,000. En algunos casos a los que se les dieron seguimiento los hallazgos más prominentes fueron:

  1. Migrantes tratados con fines de explotación laboral o sexual
  2. Migrantes encarcelados
  3. Migrantes enterrados en fosas comunes oficiales y clandestinas

Algunos muchos más fueron cruelmente asesinados

Todos estos casos permanecen impunes sin esclarecerse, mientras grupos de migrantes siguen huyendo de la violencia y de la miseria cruzando todos los caminos mucho más expuestos que antes.

Peor es la situación, a la que se enfrentan las mujeres migrantes, que son mayormente vulneradas que los hombres, a tal grado de verse en la necesidad de tomar píldoras anticonceptivas antes de emprender su viaje, porque saben los riesgos y abusos sexuales a los que pueden enfrentarse al pisar tierras mexicanas. Hecho deplorable y vergonzoso para nuestro país.

No obstante, los migrantes son personas como cualquier otra y gozan de los derechos de circulación y de residencia, del debido proceso migratorio, a la vida familiar, a no ser sujetos a penas o tratos crueles, degradantes e inhumanos, a la libertad personal, a buscar y recibir asilo, a la nacionalidad, a la propiedad entre muchos otros. Ellos, encuentran una luz en su camino y de protección a sus derechos, a través de la Red de albergues y casas para migrantes en México (Red DH Migrantes), donde se les brinda alimento, hospedaje, área de descanso, apoyo legal, servicio médico, terapia psicológica, entre otros.

Siguiendo el ejemplo de vida del sacerdote Alejandro Solalinde y por mi ferviente deseo de mejorar la vida de los demás, decidí migrar como voluntario a ayudar y mejorar la vida de miles de personas que transitan por México en búsqueda de sueños y esperanzas. En mi paso por albergue para migrantes “Hermanos en el camino” en Ixtepec, Oaxaca conocí a muchos migrantes, niños, mujeres, matrimonios, adultos mayores, todos en su mayoría provenientes de Centroamérica. Uno de ellos se llama Luis, su aire se veía desolado, impotente, el silencio se hizo pesado cuando se presentó, para su edad se veía mayor, le di la mano y con indefensión en sus ojos, me comentó “estoy harto de que me estén persiguiendo, ya no quiero estar huyendo de nadie”.

De viva voz y en carne propia conocí el fenómeno social de las migraciones, viví el cansancio, la sed, la humedad, el hambre, las llagas en los pies, el calor y el miedo que viven multitudes de migrantes. “A veces pienso que no tenemos derecho a un centímetro de tierra en este mundo” escuché en reiteradas ocasiones.

“Fui migrante, soy migrante y seguiré siendo migrante”, palabras que algún día me dijo Alberto Donis (QEPD) guatemalteco de origen a quien conocí en el albergue, él venía de paso porque su destino era otro y terminó por quedarse en México, llegando a ser coordinador del albergue “Hermanos en el camino”.

México está pasando de ser país de tránsito a país de destino, y ello debe asimilarse y respetarse. Cada generación debe dar un paso adelante, yo estoy dando el mío.

 

ANÁLISIS Y OPINIÓN POR:

hector-esteban - copia

 

Licenciado en Derecho por la Universidad de Guanajuato.

facebook Max Santiago Ibarra

 

Para cualquier duda o comentario favor de contactar a editorial. Se prohíbe su reproducción fragmentada o total de los textos y las imágenes propias. Derechos Reservados para jovenEshacerpolítica® La opinión de los columnistas no necesariamente refleja el objetivo de la editorial. La violación a los derechos de autor constituyen un delito (Plagio). Es importante que conozcas nuestro  Aviso de Privacidad y Condiciones de uso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s