Cuando tu pareja descubre que te gustan las mujeres trans

La novia de Owen nunca se habría imaginado que encontraría pornografía trans en el móvil de su pareja. Nadie sabía que había estado escondiendo su atracción por las mujeres trans desde la secundaria. A pesar de su discreción, Owen se sentía optimista y creía que su miedo carecía de fundamento: “siempre había pensado que, al descubrirlo, mi novia lo tomaría tan bien que me arrepentiría de haber estado escondiéndolo”, dijo. Pero se equivocaba.

La novia de Owen se sintió destrozada, recuerda el chico de 22 años. Al principio, lloraba y le hacía preguntas. ¿Era gay? ¿La estaba usando para parecer más hetero? ¿Por qué le había estado escondiendo algo así? Luego empezó a tratarlo mal y a usar su sexualidad como un arma en su contra. Owen asegura que se burlaba de él sin piedad, señalando lo decepcionado que él debía sentirse porque ella no tuviera pene, ya que no había duda de que “quería ser pasivo”: para que “te cojan bien”. A veces, cuando estaban en la intimidad, incluso se ponía encima de él y simulaba que le daba por detrás para humillarlo, comenta Owen.

Ella terminó con él en marzo y aunque su exnovia no le dio ningún motivo, Owen sabía el porqué: “¿qué tenía que ver mi atracción por las mujeres trans con la que sentía por ella, una mujer cisgénero?”

Owen vive en el estado de Nueva York y según él, le educaron en el respeto hacia las personas trans desde pequeño. Aun así, el desprecio de su novia hizo que se cuestionase su manera de ser. “Intenté cambiar de inmediato, [después de] seis años queriéndome a mí mismo”, dijo. “Dejé de seguir a todas las chicas trans en Instagram y en Twitter”. También dejó de ver porno trans.

Pero la abstinencia no funcionó: “Solo hizo que el deseo que sentía por las mujeres trans se intensificara. No podía volver atrás”, comenta Owen.

Le encantaría poder tener abiertamente una relación sana con una mujer trans, pero no cree que sea posible. No sabe dónde conocer a mujeres trans y piensa guardar este secreto en caso de que su próxima novia sea una mujer cisgénero: el trauma que le causó la humillación de su ex lo marcó y ahora sufre de paranoia. Le asusta que si alguien lo descubre de nuevo, lo marginen por completo, como pasa en la novela La letra escarlata.

Owen es uno de los incontables hombres que se sienten atraídos por las mujeres trans y que a la vez no se atreven a decirlo públicamente. Las razones que les llevaban a esconderse podían parecer obvias, una mezcla de homofobia y miedo a que les priven de su masculinidad.

Pero también existe otra fuente de presión para ocultar la atracción por las mujeres trans. Todos ellos se han visto perjudicados por el mismo motivo: el desolador rechazo de las mujeres cis.

La historia de Owen es el ejemplo más habitual de ese tipo de rechazo y quizá el más perjudicial, pero el estigma al que se enfrentan las personas trans es mucho más complejo que la historia en sí, aunque no siempre se da en forma de transfobia: a veces tiene su origen en la desinformación de los supuestos defensores de la causa.

Allie, mujer cis de 31 años de Londres, se encontraba en una relación cuando se enteró de que su novio se sentía atraído por las mujeres trans. Al principio no le molestó, Allie tenía varias amistades trans y se consideraba una aliada: ese compromiso se vio alterado al descubrir la sexualidad de su pareja. A Allie le empezó a preocupar que su novio pudiera ser un fetichista que deshumanizaba a las mujeres trans y las reducía a meros objetos; lo que se conoce en la comunidad LGBTQ como chaser.

Es el diminutivo para tranny chaser, un término que se usa para referirse a los hombres que practican sexo con mujeres trans en secreto y se fetichizan como objetos de una fantasía pornográfica. La cultura trans se define por su resiliencia, mientras que la suya por el miedo y un patrón de discreción sexual que, en el mejor de los casos, puede transformarse en soledad y, en el peor, en violencia.

“Me preocupaba mucho que la atracción que sentía por la feminidad que representan en concreto las mujeres trans hiciera que las excluyera totalmente de su condición de mujeres”, dijo Allie. “Una actitud que está muy presente en internet es la de pensar que todo aquel que siente una atracción por las personas trans es un chaser: hombres irrespetuosos, horribles y que solo las ven como objetos”.

En lugar de manifestarse en un rotundo rechazo, Allie me explicó que el fracaso con su pareja fue más tranquilo y se fue desarrollando paulatinamente. “El pequeño conflicto interno que sentía iba a destruir mi relación”, dijo.

Ese es el peligro que reside en estereotipar a todos los hombres que sienten atracción por las mujeres trans y reducirlos a chasers: muchos de ellos solo están descubriendo su sexualidad o quieren ser honestos sobre su verdadera identidad; puede que vivan con una intensa ansiedad o depresión debido a su comprensible miedo. Así pues, el rechazo hacia todos los hombres explícitamente interesados por las mujeres trans termina aislando a todas las parejas sentimentales que puedan tener mientras intentan superar ese miedo. Los hombres de este artículo no son chasers, sino un ejemplo de personas que realmente están dispuestas a establecer una conexión auténtica y satisfactoria con mujeres trans, el rechazo solo les ha causado daño.

Al final, Allie se dio cuenta de lo injusta que era su postura. “Como toda la gente que quiere que el mundo sea un lugar mejor, a veces me veo cegada por la indignación moral, que me motiva a hablar por gente a la que siento que tengo que defender”, como por ejemplo las chicas trans por las que siente atracción su pareja: “Si se siente querida por como es en todos los sentidos, incluso por su condición de trans, y no me importa que a mi pareja le guste ese aspecto, ¿por qué tendría que ser un problema para mí?”.

Aunque tenía buenas intenciones, Allie dijo que se dio cuenta de que su pensamiento tenía un enfoque incorrecto, y que se basaba en pensar que todo aquel que amase a las mujeres trans sufría alguna psicopatología.

“La moneda tiene dos caras”, dice Allie, “cuyo valor es la feminidad de las mujeres trans y las personas que niegan por completo la atracción que sienten por ellas”.

Sea cual sea la motivación que hay tras el rechazo, está claro que la humillación puede tener efectos dañinos, violentos y duraderos; tanto para los hombres como para las mujeres trans.

Para Lucas, un brasileño de 40 años, esos efectos se evidencian en una depresión de por vida. Desde adolescente, le han atraído y ha salido con mujeres trans, pero según cuenta, sus familiares y amigos nunca han sabido nada. En 2011, empezó a pasar por una depresión que atribuye “a la atracción escondida que siente hacia las mujeres trans”. Hasta ese momento, sin embargo, era capaz de controlarla.

Más tarde, en 2013, Lucas se enamoró de una mujer trans llamada Natasha. “Cuando nos conocimos, se dedicaba a la prostitución y yo era su cliente”, nos dice. “Nos hicimos amigos y fuimos al cine, a bares… Lo típico que suelen hacer las pareja”. Fue el momento más feliz de su vida.

Después de un año de salir con Natasha, Lucas estaba cansado de esconderse, y creyó necesario compartir esa parte de su vida, que cada vez era más importante para él, con una mujer a la que quería: su hermana. Del mismo modo que Owen con su novia, Lucas era muy optimista al respecto y esperaba que su hermana lo aceptara. En lugar de ello, se puso furiosa: dijo que no entendía por qué le hacía eso a ella y a su familia”, recuerda. Ella lo amenazó y le prometió “que le arruinaría la vida” y que toda su familia le daría la espalda si no terminaba la relación con Natasha. Él le creyó: “me sentí como la peor persona del mundo debido a las palabras de mi hermana”.

Horrorizado ante la promesa de su hermana de arruinarle la vida, Lucas arruinó su vida por cuenta propia. En los siguientes días y semanas, fue apartando a Natasha poco a poco, aunque según él era “el amor de su vida”, e ir alejándose de ella le dejó destrozado. Empezó a plantearse el suicidio y, hasta ahora, ha seguido contemplando esa opción. “No podía seguir así”, dijo. “[Las palabras de mi hermana] me han marcado de por vida”, aunque ella nunca lo volvió a mencionar. “Me arrepiento mucho de haberlo hablado con ella algún día”

Ahora, Lucas tiene un hijo y le asusta que salir abiertamente con una mujer trans tenga un impacto negativo en la vida del niño. Según dice, ha compartido su atracción por las mujeres trans tres veces a lo largo de su vida, y siempre han ido seguidas de una reacción negativa. “Te hace sentir que estás solo en esto y que vas a tener que lidiar con ello el resto de tu vida”.

Lucas era un hombre enamorado relativamente sano, feliz y atractivo. Durante seis años, su hermana se ha olvidado de todo lo dicho, mientras tanto él ha tenido que luchar contra el pensamiento de querer acabar con su vida. “Tomo medicación para poder salir de la cama y para poder dormir”, dice. “Lo único que quiero es que el mundo sea un lugar diferente, me siento como el actor de una telenovela en la que odio mi personaje y todo lo que representa”.

 

 

Por la Redacción,

El anterior articulo fue tomado de Vice.

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