Esperanza de México

El año pasado en medio de  la dinámica electoral la frase “la esperanza de México” fue tremendamente comercializada por el actual Presidente de la República con la intención de que la ciudadania mexicana encontrará en su propuesta la oportunidad de un país diferente.

Al hablar de esperanza, Andrés Manuel López Obrador llenaba la mente y el corazón de tantos mexicanos con ilusiones de una nación sin corrupción, sin desorden, con crecimiento económico pero sobre todo mejores oportunidades para todos, no solo para los que más han necesitado siempre. Me atrevo a decir que esa supuesta esperanza que predicaba fue lo que llevó a tantos a las urnas con la firme convicción de que las cosas se harían diferentes aunque poco más de una año después las ilusiones se están desvaneciendo.

Pequeñísimo crecimiento económico, notables casos de corrupción, más huelgas y levantamientos entre otro gran cúmulo de situación perniciosas para México se han estado desarrollando día a día desde que la 4T tomó las riendas demostrando que la solución no radica exclusivamente en un condición de gobierno, que la transformación real debe darse de manera holística abarcando cada espacio de la vida nacional.

La intención de estas letras en ningún momento es calificar el desempeño de las autoridades en turno ya que hasta el momento tanto el ejecutivo como el legislativo federal han tenido aciertos y desaciertos naturales del ejercicio que desempeñan; el objetivo de enfatizar la olvidada frase de esperanza por un lado y por el otro enfocar los problemas que aún existen o incluso hasta han incrementado es insistir en que la única oportunidad que tiene México somos su gente.

Entre opiniones he repetido hasta el cansancio que ciudadanos diferentes hacen ciudades diferentes, sin embargo, hoy quiero complementarlo con una obviedad completamente olvidado: los mexicanos hacemos México.

Todos los peyorativos que usemos para nuestro país son inmediatamente los calificativos que nos ponemos como medallas al cuello porque sin importar la influencia que cada uno tenga, siempre existe un círculo a nuestro alrededor en donde construimos un pedacito del espacio mexicano.

Este mensaje no es moral, de hecho es el más racional. En mi casa me enseñaron a no meterme donde no me importa pero mi país es lo tercero que más me importa así que me atrevo a escribirlo. Si queremos empresas responsables que generen empleos dignos tenemos que emprenderlas y desarrollarlas, si queremos gobiernos eficientes tenemos que ocupar nosotros los espacios, si queremos ciudades más seguras tenemos que ocupar las calles y arrebatarlas del crimen organizado de manera estratégica y pacífica; estos son solo algunos ejemplos que apuntan hacía una misma dirección: Nosotros somos la esperanza de México.

 

 

 

Alexis Olvera Pino.png

Licenciado en economía por la UAEM.

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