¿Qué está pasando en Perú?

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Claves para entender lo que está sucediendo en Perú:

destitución de Martín Vizcarra

El Congreso de Perú dio inicio el pasado lunes 9 de noviembre al proceso de destitución del presidente peruano, Martín Vizcarra, por presunta “incapacidad moral”, a raíz de las denuncias de supuesta corrupción cuando dirigió el Gobierno regional de Moquegua, entre 2011 y 2014.

Vizcarra acudió al pleno del Parlamento para hacer personalmente su defensa ante un Poder Legislativo mayoritariamente opositor y que lo intenta destituir por segunda vez en menos de dos meses.

“Respetamos lo que establece la Constitución Política y hoy estaremos interviniendo respetando el tiempo dado por el Congreso, sin excedernos en la hora que tenemos para exponer”, dijo Vizcarra al llegar al Legislativo.

La soledad del exmandatario, que no contaba con un solo diputado oficialista en el Congreso que hiciera de juez y parte en este juicio político, habilitó que cualquier resultado pueda producirse en esta votación, marcada además por la filtración constante de documentos de la investigación contra Vizcarra que alimentan su debilidad.

Pero, ¿por qué era acusado?

El pasado 18 de septiembre se filtró una serie de declaraciones a la fiscalía de varios aspirantes a colaborador eficaz -delatores que ofrecen información a cambio de beneficios legales- en las que acusaban a Vizcarra de actos de corrupción cuando éste era gobernador de la región de Moquegua (2011-2014).

Vizcarra habría recibido, según estas acusaciones, hasta 2,3 millones de soles (unos 650.000 dólares) para conceder dos obras públicas, el hospital regional de Moquegua y una de irrigación.

Las acusaciones, ni corroboradas ni aceptadas aún por la Fiscalía como válidas, provienen de tres testigos cuyo nombre no ha sido hecho público, si bien todo indica que entre ellos se encuentra José Hernández, exministro de Agricultura en el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) y amigo personal de Vizcarra.

Hernández habría sido el contacto del mandatario con los empresarios que pagaron la coima y coordinó reuniones en las que, entre otras cosas, el presidente habría recibido el dinero en efectivo.

Vizcarra niega las acusaciones y las considera un intento de desestabilizar al Gobierno y, entre otras cosas, afirmó que su relación con Hernández no va más allá de contactos profesionales.

Sin embargo, en la noche del pasado domingo otra filtración dio a conocer al país conversaciones privadas entre Vizcarra y Hernández que revelan una proximidad mucho mayor que la reconocida hasta el momento por el mandatario.

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La destitución del presidente

El Congreso de Perú depuso el lunes 9 de noviembre al presidente Martín Vizcarra, después de que el pleno del Parlamento lo declarara “incapaz moral”, en el juicio político abierto en su contra y decretara su destitución.

Con 105 votos a favor, la moción de vacancia impulsada contra el mandatario por las acusaciones de que cometió actos de corrupción cuando era gobernador de la provincia sureña de Moquegua (2011-2014), superó el número de apoyos que exige la Constitución (87 sobre 130 diputados) y automáticamente abrió el paso para despojar al mandatario de su poder.

La resolución parlamentaria declaró la “permanente incapacidad moral del presidente” y por tanto “la vacancia de la Presidencia de la República”. 

De la sorpresa al desconcierto y la indignación se expresaron el pasado lunes en Perú ante la decisión del Congreso de destituir al presidente Martín Vizcarra por “incapacidad moral” tras someterlo a un juicio político por acusaciones de corrupción que aún están en proceso preliminar de investigación.

Mientras que la ciudadanía aún no salía de su asombro, aunque comenzaba a manifestar su reacción indignada en redes sociales, el rechazo inicial fue expresado por políticos, constitucionalistas, analistas y hasta representantes de la iglesia Católica.

Precisamente, una de las opiniones más duras contra esta medida fue expresada por el Arzobispo de Lima, Carlos Castillo, quien pidió al Congreso que rectifique su decisión y consideró que su país afronta “un aborto, no un renacimiento”.

En paralelo, en la céntrica plaza San Martín comenzaron a concentrarse gran cantidad de ciudadanos que manifestaron opiniones divididas, ya que algunos apoyaron la decisión del Congreso y otros su abierto rechazo.

El líder del liberal Partido Morado, Julio Guzmán, aseguró en Twitter que “toca salir a defender la democracia e impedir que caiga en las manos de golpistas”, por lo que convocó a sus seguidores a reunirse en la Plaza San Martín.

“El Perú está indignado por lo que pasa en el Congreso. Su lucha contra la corrupción es una mentira: están negociando ministerios y nuestro derecho democrático a elegir en el 2021. Lo que no se defienda en el Parlamento va a ser defendido en las calles”, enfatizó Guzmán, cuyo partido ha apoyado muchas de las decisiones del Gobierno de Vizcarra.

Otra posición fue manifestada por el expresidente Ollanta Humala (2011-2016), quien aseguró que la medida del parlamento “no es una noticia feliz” y dijo que cualquier acusación contra Vizcarra “era un tema que debía haberse dilucidado en el Ministerio Público y no en el Congreso”.

“El Congreso ha tomado una decisión en mi opinión equivocada”, enfatizó en la emisora RPP antes de decir que el presidente del Parlamento, Manuel Merino, quien debe asumir la jefatura del Estado, tiene que asegurar “que no varíe” el calendario de las elecciones generales convocadas para abril próximo.

“Este ha sido un error muy grave para el país y probablemente la población no lo perdone”, remarcó.

El nuevo presidente de Perú

Tan solo ocho meses después de haber sido elegido presidente del Congreso, el empresario Manuel Merino de Lama se convertirá este martes 10 de noviembre en el nuevo presidente de Perú, con el difícil encargo de asegurar la transición democrática en pleno bicentenario de la independencia nacional.

Merino, quien integra la bancada del partido centro derechista Acción Popular (AP), está llamado a suceder constitucionalmente a Martín Vizcarra, después de que este fuera destituido este lunes por el pleno del Congreso bajo la acusación de “incapacidad moral”.

Replicará, de esa manera, una historia que también protagonizó otro militante de AP, el ya fallecido legislador Valentín Paniagua, quien presidía el Congreso y asumió un Gobierno de transición en el año 2000 tras la destitución de Alberto Fujimori (1990-2000).

Ahora, Merino también conducirá el destino de Perú durante ocho meses, en los que deberá asegurar que se celebren los comicios generales ya convocados para abril próximo y el cambio de mando presidencial del 28 de julio de 2021, el mismo día en que su país celebrará 200 años de independencia.

¿Quién es el nuevo presidente de Perú?

Merino es un empresario con estudios inconclusos de Agronomía, que nació hace 59 años en la región norteña de Tumbes, fronteriza con Ecuador.

En paralelo a tareas privadas vinculadas con el sector agrícola en su región, desde 1979 se vinculó con el partido centrista Acción Popular (AP) y en el 2000 presidió el Frente de Unidad Nacional, integrado por varios partidos y movimientos políticos.

Un año después fue elegido congresista de AP por primera vez, en representación de Tumbes, una función que cumplió hasta 2006, en un período legislativo en el que su actividad más destacada fue la presidencia de la Comisión de Defensa del Consumidor.

En 2011 volvió a ser elegido parlamentario por AP, como parte de la Alianza Electoral Perú Posible, lo que le permitió ser vicepresidente del Congreso en el período 2011-2012, presidir la Comisión de Vivienda entre 2012 y 2013 y ocupar la vicepresidencia del Parlamento Amazónico en el periodo 2011-2013.

Tras ser electo nuevamente en los comicios legislativos extraordinarios de enero pasado, convocados después de que Vizcarra disolviera el anterior parlamento, Merino fue nombrado presidente del Congreso este 16 de marzo, el mismo día que se decretó la emergencia nacional por la pandemia del COVID-19.

El legislador presidió una lista “multipartidaria” integrada por Luis Valdez, de la centrista Alianza para el Progreso; Guillermo Aliaga, de Somos Perú, y María Teresa Cabrera, de Podemos Perú.

Al asumir el cargo, aseguró que el Congreso debía “recuperar y fortalecer la confianza ciudadana” y que, por ese motivo, los legisladores tenían que “dar el ejemplo y tener una actitud responsable, transparente y eficaz”.

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Posible destitución

Manuel Merino tiene las horas contadas al frente de Perú, un fin que llegará ya sea por su dimisión o porque será destituido por el Congreso que hace menos de una semana lo elevó al poder, el mismo del que saldrá ahora con las manos manchadas de sangre.

El saldo trágico de, al menos, dos muertos en las marchas de protesta contra su Gobierno hace virtualmente imposible su permanencia en el poder, ante el visceral y profundo rechazo de la población a su figura y a la de quienes lo apoyaron en su fulgurante subida, y caída, de la oficina presidencial.

Sus aliados en esta drama político, convertido en una tragedia nacional que todo el mundo pudo ver venir pero que desde el Gobierno no se hizo el menor esfuerzo por evitar, ya han comenzado construir el ataúd administrativo por el que se despedirá de la presidencia.

El domingo en la mañana la Junta de Portavoces del Congreso ya se reunirá para evaluar la destitución del mandatario, un paso que se dará salvo que antes, como pide la gran mayoría del panorama político peruano, Merino presente su dimisión.

“Lo que sucede es gravísimo. Muertos. El señor Merino tiene que irse, no tiene autoridad siquiera para llamarse presidente interino. Nadie nunca lo reconoció, este pueblo menos. No puede seguir al frente del gobierno con las manos manchadas de sangre”, dijo a Efe la diputada Mirtha Vázquez, del izquierdista Frente Amplio.

Vázquez, una de los pocos legisladores que votó en contra de la destitución de Vizcarra, apuntó entre lágrimas que “las horas del señor Merino está contada, no resiste una hora más, el país está reventado. Su presencia en el Gobierno ha llegado a su fin”.

“Estoy consternada realmente, porque lo advertimos, y estos resultados trágicos son producto de esta necedad, de esta prepotencia… Realmente nos indigna mucho, pudiendo haberse evitado esta víctimas fatales, no se quiso”, se lamentó la diputada.

Vázquez afirmó además que el Congreso será nuevamente el responsable de destituir al presidente de la República, como la única autoridad capaz de resolver la situación en el marco de la Constitución en caso de que Merino no dimita.

Pese a esa reacción, también pesará sobre ellos la “sangre” de los muertos.

“Todos tienen una corresponsabilidad, todo aquel que votó por esta medida, desde mi punto de vista tiene manchadas las manos de sangre. Todos sabían lo que iba a suceder, era previsible, absolutamente previsible”, se lamentó en referencia a los 105 legisladores que permitieron esta situación.

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El texto anterior es un extracto tomado de diversas agencias internacionales. Fue elaborado con la única finalidad de informar, las imágenes no necesariamente reflejan el objetivo de la editorial. 

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